Preguntas Frecuentes
En esta sección de Preguntas Frecuentes encontrarás información general relacionada con los procedimientos y servicios que ofrecemos, con el objetivo de orientar y resolver dudas comunes.
Múltiples factores del entorno y de nuestro cuerpo juegan un papel en la formación de los cambios asociados a la edad visibles en el rostro. En general ocurre una pérdida progresiva de la calidad de la piel y de los tejidos profundos, la aparición de laxitud y la pérdida de volumen generalizada en el rostro, su acumulación en el cuello y una actividad más notoria del movimiento facial. Esto da como resultado cambios en la forma y en las características de superficie de la cara y cuello, lo que se refleja en la acumulación de sombras y pérdida de la luminosidad asociada a la juventud.
La mayoría de las personas se benefician del uso de protector solar y de un régimen de cuidado de la piel de grado médico. Los estigmas iniciales del envejecimiento pueden muchas veces ser tratados de forma no operatoria con bótox y cantidades pequeñas de rellenos. Sin embargo, la aparición de signos más avanzados de laxitud, que suelen ocurrir entre los 40 y 50 años, suele llevar a considerar el rejuvenecimiento facial quirúrgico.
Consiste en un conjunto de procedimientos quirúrgicos (cirugías) diseñadas para mejorar la forma del rostro y la apariencia de la piel que lo recubre. El objetivo es recrear una estructura facial que permita una apariencia más similar a como se apreciaba en la juventud.
Aunque las causas del envejecimiento afectan de forma predecible a todas las personas, el grado en que las distintas partes del rostro se ven afectadas es altamente individual y depende de múltiples factores genéticos, anatómicos, ambientales y de estilo de vida. Es por esto que es necesario individualizar los tratamientos óptimos en cada paciente.
Dado que todos envejecemos a ritmos distintos y de formas diferentes, no hay una edad universal para considerar el rejuvenecimiento quirúrgico. Una persona que presenta los suficientes cambios en el rostro, que no mejoran más con tratamiento no quirúrgico, y que les empieza a preocupar de forma constante, suelen ser buenos candidatos. En nuestra practica la mayoría de nuestros pacientes son mayores de 40 años y menores de 80.
Los estigmas asociados a laxitud de los tejidos del rostro, como la caída de las cejas, el exceso de piel del parpado, la laxitud de las mejillas y los “jowls” suelen ser difíciles de tratar de forma duradera con tratamientos no operatorios y son los que más se benefician de cirugía.
En nuestra práctica dividimos los casos en 3 categorías:
- Cirugía de la mirada o de los párpados: Involucra el tratamiento de los estigmas de envejecimiento en la frente, cejas, parpados superiores, inferiores, mejillas, y la piel que los recubre.
- Cirugía del cuello y la papada: Busca una mayor definición de la linea mandibular y el cuello.
- Cirugía del rostro completo: Consiste en el tratamiento de la mayor parte de los estigmas de envejecimiento facial y del cuello.
El envejecimiento facial ocurre de manera simultánea en distintos tejidos y distintas regiones del rostro. Cada procedimiento mejora alteraciones específicas del rostro y ninguno, por si solo, aborda todas las causas del envejecimiento facial. Combinar procedimientos perimite abordar de manera integral las distintas causas de envejecimiento y las diferentes regiones y tejidos del rostro.
No existe un número absoluto de años que puedan aplicarse a todos los pacientes. El resultado depende de un proceso en el que intervienen múltiples factores. La mayoría de nuestros pacientes citan sentirse entre 10 y 12 años más jóvenes.
Los cambios positivos se notan desde los primeros días. Sin embargo los resultados definitivos aparecen de forma gradual conforme la inflamación inicial disminuye. En promedio, alrededor de los 6 meses ya se puede apreciar un resultado definitivo.
La duración depende del procedimiento, la anatomía individual, la calidad de los tejidos y los hábitos del paciente. Los tratamientos quirúrgicos suelen ofrecer resultados duraderos; la mayor parte de los pacientes siguen disfrutando de los beneficios 10 años o más después de la cirugía.
Toda cirugía implica incisiones y cicatrices. En cirugía de rejuvenecimiento facial las incisiones y sus cicatrices resultantes se ocultan en pliegues, en curvaturas naturales del rostro y entre el cabello, por lo que no suelen ser perceptibles por las demás personas.
Cuando se lleva a cabo por un médico especialista con conocimiento profundo y un abordaje meticuloso, el resultado no es llamativo ni artificial. En rejuvenecimiento facial el cambio que se busca es sutil: un lifting facial “susurra”, no “grita”.
Dividimos lo que debes saber en 3 categorías: preparación física, emocional y logística. El objetivo es reducir lo desconocido y optimizar aquello que podemos controlar.
La preparación física busca optimizar el estado de salud y crear las mejores condiciones para cirugía. Esto incluye mantener una alimentación y un peso adecuado, suspender el tabaco y la nicotina por el tiempo sugerido, y realizar los estudios preoperatorios.
Es normal que, durante los primeros días después de la cirugía, algunas personas experimenten cambios en el estado de ánimo. Contar con expectativas realistas, apoyo de personas cercanas y una comunicación abierta con el equipo médico nos ayuda a atravesar este periodo con mayor tranquilidad.
Consiste en planear con anticipación los aspectos prácticos que facilitarán la recuperación. Es importante considerar el tiempo necesario de reposo y recuperación. En la mayoría de los casos recomendamos unas 2 a 3 semanas antes de retomar actividades habituales.
El manejo del peso es uno de los temas más importantes. Los cambios de peso pueden influir significativamente en la apariencia del rostro. Variaciones importantes en el peso después de la cirugía pueden degradar el resultado obtenido al alterar los volúmenes y la definición.
En la mayoría de los casos es recomendable alcanzar primero el peso objetivo de forma estable y sostenible, y posteriormente realizar la cirugía. No es necesario llegar a nuestro peso ideal, pero si a un peso razonable y que podamos mantener a largo plazo, usualmente un Índice de Masa Corporal menor a 30 kg/m².
Si, muchas personas que han tenido una pérdida de peso importante experimentan los signos del envejecimiento de forma más temprana. La cirugía suele ser el tratamiento ideal. Es fundamental que el peso se haya estabilizado y que el estado nutricional sea adecuado.
Utilizamos el Índice de Masa Corporal (IMC). No realizamos cirugía en pacientes con un Índice mayor a 32. Idealmente recomendamos un Índice menor a 30 kg/m², y de manera importante, la estabilidad del peso al largo plazo (al menos 6 a 12 meses).
Evite, al menos dos semanas antes de la cirugía, aspirina, antiinflamatorios no esteroideos, y algunos suplementos y productos naturistas (ginger, ginseng, St.John’s Wort, ginkgo biloba, ajo, vitamina E y aceite de pescado). Durante la valoración revisaremos sus medicamentos prescritos.
Por seguridad del paciente, se recomienda suspender todo tipo de nicotina y todo acto de fumar al menos dos meses antes y dos meses después de la cirugía. Esto incluye cigarrillos, vapeadores, parches o chicles de nicotina.
La cirugía de tejidos blandos generalmente no es dolorosa. La mayoría de los pacientes controlan de forma adecuada el dolor los primeros 3 a 5 días con analgésicos comunes. Puede haber sensación de tirantez u opresión temporal.
La cirugía se realiza habitualmente bajo anestesia local, asociado a sedación intravenosa. Esta combinación nos permite evitar los efectos negativos de una anestesia general y mantener al paciente relajado y sin dolor.
Las parejas suelen preocuparse por riesgos o resultados artificiales. Animamos a las parejas a revisar nuestro material informativo y acudir juntos a consulta, donde podrán resolver sus dudas y comprender mejor todo el proceso.
Todos nuestros procedimientos se realizan en el Centro Médico de las Américas. El costo es altamente individualizado. La cirugía de rejuvenecimiento facial se considera cirugía cosmética y no es cubierta por seguros de gastos médicos.
¿Qué es y cuál es su objetivo?
Es un procedimiento diseñado para mejorar la laxitud de los tejidos del tercio medio e inferior. Reposiciona desde las capas profundas para mejorar la forma y volumen de la mejilla y la definición mandibular.
¿Por qué de planos profundos?
Permite reposicionar desde capas anatómicas más profundas, traduciéndose en un levantamiento más efectivo y natural, sin la tensión excesiva de técnicas superficiales.
¿Puedo obtener los mismos resultados sin cirugía?
No. La laxitud facial marcada y los jowls son cambios estructurales donde los tratamientos no quirúrgicos tienen un alcance limitado.
¿Dónde quedan las cicatrices?
Se colocan alrededor de las orejas en surcos naturales. Al no depender de tensión en la piel, rara vez son perceptibles.
¿Qué corrige?
Mejora la flacidez, elimina la papada y trata las bandas del platisma, logrando una mejor definición del cuello y reborde mandibular.
¿Por qué lifting y no liposucción?
La liposucción solo elimina grasa superficial. La mayoría de los cambios por edad (laxitud muscular, grasa profunda) requieren un lifting profundo para corregirse adecuadamente.
¿Deja cicatrices?
Se realiza a través de una pequeña incisión bajo el mentón, en una zona de sombra natural casi imperceptible.
¿Qué es?
Es un procedimiento para restaurar volumen facial perdido y mejorar contornos utilizando la propia grasa del paciente.
¿Grasa o rellenos?
La grasa es tejido propio, estable y duradero, además de mejorar la calidad de la piel. Los rellenos son temporales y sintéticos.
¿Qué corrige?
Corrige el exceso de piel y bolsas de grasa en párpados superiores o inferiores que dan aspecto cansado.
¿Cambiará mi expresión?
No. El objetivo es "enmarcar el ojo" y lograr una mirada más descansada y natural, no cambiarla.
¿Qué es?
Busca rejuvenecer el tercio superior reposicionando las cejas, reduciendo pesadez sobre párpados y suavizando arrugas frontales.
¿Por qué cambia la mirada?
Solo si es excesivo. La cirugía moderna es conservadora y produce cambios sutiles y naturales para evitar expresiones de sorpresa.
Las costuras de la red hemostática se retiran a los 3-4 días y el resto entre el 7-10 día. El drenaje suele retirarse a los 5 días.
La recuperación requiere paciencia. La mayoría de los pacientes sienten que se ven peor de lo que realmente están. Una semana adicional suele marcar una gran diferencia.
Generalmente entre 24 y 48 horas después. Es importante mantener las incisiones limpias y secas.
Alcanza su punto máximo entre 3-5 días. Disminuye significativamente en las primeras 2-3 semanas. Al mes se habrá reducido un 75%.
Depende del tipo de trabajo. Trabajos de oficina o carga baja suelen retomarse entre la primera y segunda semana. Actividades físicas demandantes o de alto escrutinio social pueden requerir más tiempo.
Sí, es fundamental (SPF 50+). La radiación solar puede prolongar el enrojecimiento de cicatrices y causar alteraciones de pigmentación.
No desaparecen por completo, pero se vuelven casi imperceptibles. Continúan mejorando hasta ser apenas visibles a los 3-4 meses.
"La información aquí presentada es de carácter informativo y no sustituye una valoración médica individual. Cada recomendación, indicación o plan de manejo debe ser determinado de manera personalizada durante una consulta médica."